Contexto de trabajo de la Asociación de Mujeres Madre Tierra
La organización está ubicada en las comunidades de Conrado de la Cruz, Monseñor Romero,
Monte Gloria, Willy Wood, Santa Rita, Santa Cruz Laredo y Lupita, sede de la organización, dichas
comunidades se encuentran en la parte baja del municipio de Santo Domingo Suchitepéquez en la
Costa Sur de Guatemala. La mayoría de comunidades se fundaron en la década de los noventa, en
el contexto de la firma de los acuerdos de paz. Provenientes de diferentes regiones del país, en las
comunidades interactúan diferentes comunidades étnicas (mam, quiché, ch´ortí, q´anjobal, ixil,
kakchiquel y mestizas) que por el conflicto armado que se vivió en Guatemala tuvieron que
abandonar sus lugares de origen y ubicarse en esta zona, que está catalogada como la más
productiva del país, aunque estos recursos están acaparados en pocas manos, quedando
invisibilizadas las comunidades de población en situación de pobreza y pobreza extrema que no
cuentan con los recursos necesarios para vivir en condiciones dignas. La precariedad en la que
viven las comunidades ha generado que las personas adultas no hayan tenido la oportunidad de
estudiar y que la mayoría de la juventud, aún en la actualidad, no tengan las condiciones
necesarias para continuar estudiando, pudiendo llegar solo hasta sexto primaria, y son pocas las
personas que logran estudiar el nivel básico y el bachillerato. El no contar con estudios es una
gran limitante para acceder a un trabajo estable y la mayoría de personas que no cuentan con el
acceso a tierra y recursos productivos se ven obligados a vender su mano de obra en las fincas
agroexportadoras de la región en condiciones laborales deplorables.
Otros problemas que afectan la región están relacionadas a los efectos del Cambio Climático,
especialmente en la producción de alimentos y en la afectación a sus medios de vida, ya que la
zona está propensa a las inundaciones cuando hay exceso de lluvia o a la sequía en los veranos
que cada vez son períodos más largos. Aunque la mayor dificultad que se encuentra en la zona es
precisamente estar en medio de las grandes plantaciones de monocultivos que han acaparado el
agua y contaminado el ambiente, generando en la población, pérdida de la biodiversidad,
disminución en la producción de alimentos y en los productos que son para la generación de
ingresos. Las mujeres son las más afectadas pues no cuentan con el control de los recursos y son
quienes se dedican al trabajo de cuidados y producción de alimentos, por lo que al perderse las
cosechas, sobre ellas recae la tarea de buscar lo necesario para la familia y muchas veces, tienen
que asumir toda la responsabilidad por la migración del esposo, quedándose en una situación
mucho más insegura, sin que hayan programas y presupuestos públicos para responder a las
diferentes necesidades de la población, generando con ello problemas emocionales que junto con
las enfermedades físicas propias o familiares aumentan los niveles de tensión que recae sobre
ellas.

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